Todos los países Bálticos y Nórdicos que son miembros de la OTAN —excepto Islandia, que no tiene Ejército— tienen en funcionamiento algún tipo de servicio militar obligatorio
Hacia un 'Schengen militar': por qué la UE quiere libertad de movimiento de soldados y armas dentro del bloque
“Los Ejércitos europeos están en los huesos”, decía esta semana el ex alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell. Mientras la UE pone en marcha un programa multimillonario para “rearmar Europa” con nuevas compras de armas y un incremento del gasto en defensa, la otra pata pasa por tener los soldados suficientes para manejarlas.
En los últimos años, varios países europeos han reintroducido el servicio militar obligatorio, especialmente desde 2014 con el inicio de la guerra en Ucrania y la anexión rusa de Crimea. Letonia lo hizo en 2023 tras haberlo suspendido en 2007; Suecia lo recuperó en 2018 tras ocho años paralizado; y Lituania fue de los primeros en restablecerlo en 2015. Por su parte, Dinamarca ha anunciado planes para ampliar la duración del servicio así como extenderlo a las mujeres. Todos los países Bálticos y Nórdicos que son miembros de la OTAN —excepto Islandia, que no tiene Ejército— tienen en funcionamiento algún tipo de servicio militar obligatorio.
Actualmente, nueve países de la UE tienen en vigor el servicio militar: Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Suecia. Seis de ellos marcan la frontera exterior de la UE. Croacia, por su parte, también está ultimando un plan para reintroducir el servicio militar.
En Polonia, que también está en la frontera exterior, el primer ministro Donald Tusk dijo el mes pasado que trataría de poner en marcha un programa para finales de año para que “todos los hombres adultos estén formados en caso de guerra”. Dos días después, el presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, afirmó que todos los países deberían seguir los pasos de su país y reintroducir el servicio militar obligatorio. “Visto lo que está pasando en el mundo… muchos otros países europeos tienen que seguir”, dijo.
Como tendencia general, los Ejércitos europeos han visto una pérdida notable de efectivos en los últimos años. Un informe de la Organización Europea de Asociaciones y Sindicatos Militares (EUROMIL) analizó la evolución en 15 países europeos entre 2010 y 2020, y concluyó que dos tercios tenían menos soldados que hace una década. La media era de un 16% menos, pero Bélgica había perdido un 26,5% y Alemania un 25% (uno de cuatro). Ante este descenso, el servicio militar permite engrosar las filas de la reserva para movilizar efectivos en caso necesario.
En Alemania, la invasión rusa no solo transformó la tradicional política sobre exportación de armas —fue uno de los países que más resistencia puso al envío de armamento a Ucrania al inicio de la guerra—, sino que cambió el paradigma interno y el país lleva meses discutiendo cómo reforzar el servicio militar, abolido de manera obligatoria en 2011. En diciembre de 2023, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, dijo que “visto en retrospectiva, esa decisión había sido un error”.
De hecho, el servicio militar es uno de los elementos de las negociaciones entre conservadores y socialdemócratas para la formación del próximo gobierno alemán. Los conservadores del canciller electo, Friedrich Merz, quieren recuperar el modelo obligatorio. “La situación de gran amenaza reclama una disuasión creíble. Para ello es necesario un incremento rápido y consecuente de nuestras Fuerzas Armadas. Por eso ponemos fin a la suspensión del servicio militar obligatorio”, sostiene la propuesta de la CDU en el documento de negociación filtrado a la prensa.
Por su parte, los socialdemócratas abogan por “una Alemania socialmente resiliente y capaz de defenderse” gracias a la introducción de un muestreo militar para identificar a la población apta y plantean lanzar un debate social sobre la introducción de un nuevo “servicio atractivo para todos los ciudadanos y ciudadanas”.
El ministro de Defensa en funciones, el socialdemócrata Boris Pistorius, es partidario del conocido como “modelo sueco”, que combina elementos voluntarios y obligatorios, y que tomó como referencia en su propuesta para el regreso del servicio militar el verano pasado.
En Francia, Emmanuel Macron, que en 2017 propuso recuperar un modelo de servicio militar obligatorio, ha descartado recientemente esta opción, pero ha asegurado que anunciará en las próximas semanas una reforma del Servicio Nacional Universal voluntario con el objetivo de mejorar la capacidad de movilización y pasar de los 40.000 reservistas actuales a 100.000 en 2035.
Modelos y apoyo popularUn informe reciente del think tank del Parlamento Europeo para los eurodiputados sostiene que actualmente hay tres modelos en vigor en Europa: obligatorio, por sorteo u obligatorio selectivo. En el primero caso, vigente en Austria, Chipre, Estonia, Finlandia y Grecia, todos los reclutas elegibles son llamados. “Dado el número masivo de reclutas, este modelo requiere muchos recursos”.
En el modelo por sorteo, que utilizan Dinamarca, Letonia y Lituania, reclutas elegidos al azar deben completar el servicio aunque “en este modelo, la mayoría de los reclutas elegibles se unen de manera voluntaria”. En el último caso, utilizado en Suecia, es el Gobierno el que decide quién hace el servicio en función de su motivación, interés y nivel educativo.
Aun así, todos los países de la UE con un sistema de reclutamiento activo han reconocido el derecho de objeción de conciencia, por lo que ofrecen la posibilidad de alistarse en programas de servicio alternativos.
“Cuando se acaba con el servicio militar en los países europeos, las necesidades de efectivos se adaptan al volumen de fuerzas que hay que proyectar. Entonces se produce una reducción de fuerzas necesarias y el sistema profesional es suficiente para atender las demandas”, dice a elDiario.es Félix Arteaga, analista del Real Instituto Elcano especializado en defensa.
“El problema es que ahora muchos ejércitos se enfrentan a la necesidad de crear más unidades de manera permanente. Además, los ejércitos modernos demandan soldados con cualificación y especializados y ahí viene el desfase. No se necesita mano de obra sin cualificar y por eso muchos cuestionan el servicio militar tradicional”, explica.
Según el informe de 2024 de preparación civil y militar en Europa elaborado por Sauli Niinistö, expresidente de Finlandia y actual asesor especial de la presidenta de la Comisión Europea, el 66% de la población de Francia lamenta la eliminación del servicio militar obligatorio. En Bélgica, el 43% está a favor de recuperar este modelo; en Alemania, el 77% y la mayoría de los seguidores de todos los partidos están a favor de que los jóvenes sirvan en las Fuerzas Armadas o en el sector social; en Lituania, el 63% decía apoyar la imposición del servicio militar obligatorio para todos los jóvenes tras terminar la educación secundaria; y en Países Bajos, seis de cada diez se mostraban favorables a implantar un nuevo modelo entre los jóvenes para servir en el Ejército o servicios sociales.
Sin embargo, según una encuesta de Gallup publicada el año pasado, casi la mitad de la población (47%) no estaría dispuesta a luchar por su país en caso de una guerra, frente a un 32% que dice que sí y un 21% que no sabe o no contesta. Dentro de la UE también hay muchas diferencias: en Europa occidental el 'No' crece hasta el 52% y en Europa del Este es del 39%.