Tras la condena de Marine Le Pen, el presidente de RN se posiciona como su posible recambio electoral en caso de que no se levante la inhabilitación, aunque hay quienes ponen en duda su capacidad de liderazgo y su falta de experiencia
La Justicia francesa prevé decidir sobre el recurso de Le Pen en 2026, antes de las presidenciales
La incertidumbre política reina en la extrema derecha francesa. Tras la condena a Marine Le Pen por malversación de fondos del Parlamento Europeo, todas las miradas se clavan sobre su número dos, Jordan Bardella, que parte como favorito como su posible recambio para las próximas elecciones presidenciales en caso de que no se levante la inhabilitación de su mentora.
Por el momento, Le Pen, cuya ambición era El Elíseo, se resiste a ceder el testigo a su mano derecha. En una entrevista, la líder ultra ha dicho que Bardella “es una apuesta formidable” pero confía en “no tener que utilizarlo antes de lo necesario”.
Bardella también ha echado balones fuera y no ha desvelado si podría presentarse a las elecciones presidenciales, previstas para abril de 2027. “Rehúso entrar en esta lógica. Marine Le Pen me lo ha dado todo en política”, ha señalado en una entrevista, antes de recalcar que su lealtad hacia ella es “total”.
El presidente de Agrupación Nacional (RN) ha insistido en mantener las posibilidades de que Le Pen pueda aspirar a convertirse en jefa de Estado. “Ella sigue centrada en la posibilidad de la apelación antes de la elección presidencial (...) en utilizar todas las vías de recurso, aunque sean mínimas”.
Con una serie de resultados electorales históricos a las espaldas, Bardella es el candidato natural a reemplazar a Marine Le Pen como aspirante en las presidenciales. De hecho, es más popular en las encuestas. Según un sondeo de Odoxa sobre ambos publicado esta semana, Un 31% de los franceses prefieren a Bardella frente a un 16% que escogen a Le Pen. La diferencia es mucho mayor entre los simpatizantes de RN, ya que el 60% se inclina por él.
No obstante, una parte de los pesos pesados de Agrupación Nacional, en particular algunos diputados, discute su capacidad de liderazgo y su falta de experiencia.
“Bardella no es una figura de consenso dentro del partido para ser el candidato de 2027. Marine Le Pen sí lo era, así que ahora puede que haya tensiones dentro del partido para buscar otro candidato”, dice a elDiario.es Arsenio Cuenca, estudiante de doctorado en la Escuela Práctica de Altos Estudios en París y experto en extrema derecha. “Sin embargo, a día de hoy, no veo que haya otro y tampoco creo que se saquen otro de la manga en los próximos dos años, teniendo en cuenta el problema de RN para formar a sus cuadros y tener candidatos presidenciables”.
Ahora, agrega Cuenca, “lo que queda por ver es qué decisión toma el partido y si Bardella puede asumir esta responsabilidad”. “Yo creo que lo hará, porque no le queda otra, pero no lo tiene fácil a nivel interno, ni de cara al electorado”, añade.
Pieza clave en la estrategia de normalizaciónA sus 29 años, el protegido de Marine Le Pen ha sido una piedra angular en la estrategia de “normalización” del partido, alejado de las salidas de tono de su fundador pero sin perder la línea tradicional, a la vez nacionalista y populista.
Además de manejarse bien ante los medios, Bardella es popular en las redes sociales, donde mantiene una estrategia para atraer a los más jóvenes. El líder ultra tiene especial éxito en TikTok, donde cuenta con más de dos millones de seguidores y cuelga vídeos cortos que siguen los códigos de la plataforma.
En las legislativas del pasado verano, Le Pen intentó demostrar que su partido puede ejercer el Gobierno y que no es solo un receptáculo de votos protesta. Y señaló a su delfín como futuro primer ministro. Pero no lo lograron: si bien RN consiguió ganar en primera vuelta, en la segunda ronda fue frenada por la alianza de las izquierdas y tuvo que conformarse con la tercera posición en el arco parlamentario.
Aun así, el partido fundado por Jean-Marie Le Pen ha conseguido consolidar su base, atraer a los descontentos con la política de Macron y ampliar el electorado a nuevas generaciones. No solo entre los jóvenes, sino también ha conseguido ganar terreno en otro sector que tradicionalmente se ha resistido a la extrema derecha, los mayores de 60.
Ascenso meteóricoEl ascenso de Bardella dentro de las filas del partido fue meteórico desde que se afilió a los 16 años. Este progreso fue favorecido por la propia Marine Le Pen, que lo designó cabeza de lista para las elecciones europeas en 2019, cuando aún no había cumplido 24 años. RN ganó esos comicios en Francia y Bardella se convirtió en el segundo eurodiputado más joven. El dirigente ultraderechista aprovechó sus años en el Parlamento Europeo como plataforma para su perfil político mientras que su actividad parlamentaria fue prácticamente nula, sobre todo en la etapa final de la legislatura.
La hija de Jean-Marie Le Pen también le encargó liderar su partido en las elecciones europeas de 2024, en las que el partido arrasó. Antes, le había cedido el liderazgo oficial del partido, del que es presidente desde 2021. Un diputado próximo a ambos ha asegurado que Le Pen considera a Bardella “como un hijo espiritual”.
Su biografía contrasta con la del clan Le Pen. Nació en los suburbios parisinos en el seno de una familia de origen italiano. El líder ultra vivió con su madre divorciada en Saint-Denis, en un complejo de viviendas sociales, una experiencia que ha aprovechado para dar alas a su discurso xenófobo –algo que, como contó elDiario.es, genera rechazo entre los vecinos del barrio–. Bardella no habla tanto de que solía pasar también algunos días con su padre en zonas más acomodadas. Posteriormente, cursó estudios universitarios de Geografía que abandonó para consagrarse a su carrera política.

De su vida privada no se sabe mucho –según los medios franceses, fue pareja de una sobrina de Le Pen–. Varios analistas destacan su buena presencia, siempre vestido y peinado de forma impoluta, una nueva imagen para romper con las raíces antisemitas y racistas de su formación.
Bardella es liberal en lo económico y ha seguido la estela lepenista contra la inmigración. De inclinaciones eurófobas, en el Parlamento Europeo su ideología ultra ha quedado patente en sus intervenciones y también en sus votaciones en las que destacan algunas posiciones prorrusas, como el voto en contra de la resolución que condenaba las injerencias rusas, entre otros. También ha sido uno de los habituales en el 'no' a la agenda verde.
“Su perfil es diferente al de Le Pen. Está más a la derecha que ella y no tiene tanto su lado chovinista, social y antiélites. Viene del movimiento identitario y tuvo contacto estrecho con grupos neofascistas en su juventud. Se ha convertido en un hombre de partido tras un periodo de militancia grupuscular, no como Marine Le Pen, que ha mamado el partido desde pequeña”, dice Cuenca.
Según su análisis, Bardella también está más abierto que su valedora a la unión de las derechas. “Pero no se sabe muy bien cómo se puede concretizar esto”, dice el experto, que plantea la posibilidad de que se reactive esta lógica de cara a la segunda vuelta de las presidenciales de 2027, o incluso antes, si Bardella “y sus homólogos a derecha e izquierda” llegan a un acuerdo. Según apuntan varios medios franceses, el dirigente ultra cuenta con una mejor imagen ante una buena de los empresarios conservadores como Vincent Bolloré.
Sus rivales lo acusan de no tener posiciones claras y, en algunas ocasiones, su exposición mediática ha ofrecido algunas grietas en su imagen, por una falta de conocimiento sobre temas concretos que subraya una de las principales debilidades del partido de Le Pen: la falta de credibilidad de una formación sin experiencia en el Gobierno nacional.
El crecimiento de Bardella dentro de la formación ultra se ha visto también salpicado por varias polémicas. En noviembre 2023, dijo que Jean-Marie Le Pen “no era antisemita” –pese a las condenas judiciales–, para después retractarse. Por otro lado, según un reportaje de la televisión pública francesa, el líder ultraderechista usó de 2015 a 2017 una cuenta anónima de Twitter llamada RepNat du Gaito para compartir mensajes racistas. Él lo ha negado.
Con información de agencias.